El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aterrizó la noche de este miércoles en Pekín para dar inicio a una visita oficial de tres días, la segunda que realiza al gigante asiático tras su viaje en 2017. Acompañado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y líderes empresariales como Elon Musk, Jensen Huang y Tim Cook, el mandatario fue recibido con honores por el vicepresidente chino, Han Zheng, en una ceremonia que contó con la participación de cientos de jóvenes y una banda militar. La agenda, que se concentrará en las próximas 48 horas, incluye reuniones bilaterales de alto nivel en el Gran Palacio del Pueblo y una cena de Estado donde se abordarán temas críticos de la agenda global.
Esta visita se desarrolla en un clima de expectativas por consolidar la tregua comercial entre ambas potencias, aunque persisten tensiones significativas en torno a la soberanía de Taiwán, el control de tecnologías avanzadas y el acceso a tierras raras. Trump ha adelantado que su principal petición será la apertura del mercado chino a las firmas estadounidenses, mientras que el gobierno de Xi Jinping ha instado a Washington a manejar con prudencia la venta de armamento a la isla autogobernada. Además de los asuntos económicos, los mandatarios discutirán la situación en Oriente Medio, buscando puntos de acuerdo que favorezcan una desescalada en el conflicto internacional.








