El Gobierno nacional declaró el nivel de alerta amarilla en 17 provincias, 143 cantones y 491 parroquias situadas hasta los 1.500 metros sobre el nivel del mar, debido a la alta susceptibilidad de sufrir impactos por el fenómeno global de El Niño. La medida se sustenta en monitoreos climáticos de la NOAA y del comité Erfen, los cuales coinciden en que la probabilidad de que el evento se consolide supera el 90 %. Según los análisis técnicos, si el calentamiento actual en el Pacífico central se mantiene durante mayo, junio y julio con una anomalía térmica superior a los 0.5 grados, el fenómeno será una realidad oficial e irreversible para agosto de 2026.
Las condiciones oceanográficas actuales muestran un comportamiento agresivo, pues la región Niño 1+2, ubicada frente a Ecuador y Perú, registra anomalías térmicas de hasta +1.3 grados desde febrero. Los modelos predictivos para finales de año anticipan un 60 % de probabilidad de que el evento alcance una categoría fuerte o muy fuerte, lo que generaría amenazas simultáneas para el país. Por un lado, se prevén inundaciones severas y precipitaciones persistentes en el Litoral entre finales de 2026 y mediados de 2027; por otro, la alteración atmosférica podría ocasionar sequías extremas en la Amazonía, repitiendo el déficit hídrico que afectó al sistema hidroeléctrico nacional en periodos anteriores.








