Un estudio publicado en la revista científica Geology determinó que un meteorito lunar descubierto en Malí en 2017, catalogado como NWA 12593, conserva las huellas geológicas de una de las colisiones más violentas del sistema solar primitivo. El equipo de investigadores identificó en la roca rastros de zircón cúbico, un mineral de alta densidad que únicamente logra cristalizarse cuando se alcanzan temperaturas extremas superiores a los 2.370 grados Celsius. Mediante sofisticadas técnicas de datación radiométrica, los científicos fijaron el origen de este descomunal impacto hace aproximadamente 3.486 millones de años, estimando que el choque poseía la energía suficiente para fundir la corteza de la Luna y generar un cráter de más de 30 kilómetros de diámetro.
Lo que más ha entusiasmado a la comunidad astronómica es que la datación de este evento coincide cronológicamente con grandes impactos registrados en la Tierra y en Vesta, uno de los asteroides de mayor tamaño del cinturón principal ubicado entre Marte y Júpiter. La investigadora principal del estudio y científica planetaria de la Universidad de Colorado Boulder, Carolyn Crow, destacó la rareza de que coincidan los registros de estos tres cuerpos celestes de manera tan precisa. El análisis integral de la roca también desveló que sufrió dos colisiones posteriores en su historia: una segunda que fracturó los materiales fundidos dando forma a la brecha lunar actual, y una tercera que expulsó el fragmento de la superficie de la Luna hacia el espacio exterior hasta precipitarse en nuestro planeta.
Este hallazgo posee un valor científico incalculable debido a que la Luna opera como un archivo natural que preserva la actividad geológica que la Tierra borró hace millones de años a causa de la erosión y la tectónica de placas. Los expertos sostienen que el estudio del NWA 12593 no solo respalda firmemente la hipótesis de que el sistema solar experimentó una fase de intensos bombardeos de meteoritos tardíos, sino que ofrece una ventana única para comprender las condiciones ambientales extremas que imperaban en la Tierra primitiva durante la época en que surgieron las primeras manifestaciones de vida microscópica en el planeta.








