Una exhaustiva investigación de aproximadamente nueve meses, coordinada entre la Policía Nacional, la Fiscalía General del Estado y la oficina de Homeland Security Investigations de Estados Unidos, culminó con la desarticulación de una presunta red delictiva dedicada a facilitar viajes irregulares al extranjero. Durante una rueda de prensa en el aeropuerto José Joaquín de Olmedo, el ministro del Interior, John Reimberg, informó sobre la detención de cinco personas, entre las que constan funcionarios y exfuncionarios de la Dirección de Migración. La organización operaba utilizando pasaportes ecuatorianos y españoles que poseían visas estadounidenses vigentes, los cuales eran entregados a ciudadanos con características físicas similares a las de los verdaderos titulares para evadir los controles migratorios formales.
De acuerdo con las declaraciones del ministro, la red cobraba tarifas que oscilaban entre los 5.000 y 10.000 dólares por cada pasajero que lograban despachar con sellos de salida adulterados, empleando una ruta que conectaba a Ecuador con Colombia antes de continuar hacia Norteamérica o territorio europeo. Los operativos incluyeron seis allanamientos simultáneos en inmuebles y oficinas públicas de las provincias de Guayas y Tungurahua. Asimismo, las autoridades destacaron la cooperación internacional que permitió la inadmisión y el retorno inmediato desde Nueva York de uno de los sospechosos principales, al tiempo que confirmaron que los usuarios de esta red no poseían antecedentes judiciales, sino que eran personas que no lograban obtener visados por las vías ordinarias.








