Los líderes de la OTAN comenzaron este miércoles la sesión de trabajo plenaria de la cumbre de Ankara en un ambiente de alta tensión, marcado por los duros cuestionamientos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacia sus aliados estratégicos. En un encuentro previo con el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, el mandatario estadounidense arremetió contra naciones como el Reino Unido, Italia y España por no haberle prestado el apoyo que consideraba necesario en su campaña contra Irán. Trump fue especialmente severo con España, a la que calificó como una “causa perdida” y sugirió cortar todo comercio y visitas, mientras Rutte intentaba apaciguar los ánimos destacando los esfuerzos de dichos países por incrementar su inversión militar.
El mandatario estadounidense también dirigió sus críticas hacia Dinamarca, afirmando que su territorio autónomo asociado, Groenlandia, estaría mejor gestionado por Estados Unidos y que Washington necesita la isla para la protección del mundo. Ante esta nueva embestida, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió a su llegada que Groenlandia no está en venta y que Copenhague defenderá cada pulgada de su territorio, recibiendo el respaldo inmediato de los líderes de Países Bajos, Islandia y Letonia. Pese a la agresiva retórica de Trump, el primer ministro belga, Bart De Wever, descartó que se ponga en duda la existencia de la OTAN, recordando que Estados Unidos ha sido el mayor aliado de la organización durante ochenta años.
Por su parte, el presidente turco y anfitrión de la cita, Recep Tayyip Erdogan, subrayó el compromiso de su país de elevar el gasto de defensa al cinco por ciento de su PIB para 2030, en sintonía con la meta de la Alianza fijada para 2035. Sin embargo, Erdogan exigió eliminar las restricciones internas en la industria armamentística y criticó la exclusión de los países no miembros de la Unión Europea de los créditos comunitarios. La sesión de trabajo central de este encuentro, que inició formalmente el martes con un foro industrial que consolidó cincuenta mil millones de dólares en contratos de defensa, espera cerrar con una declaración final donde los aliados respalden un compromiso financiero de hasta ciento cuarenta mil millones de euros en dos años para asistencia militar a Ucrania.








