Un repentino e intenso temporal registrado la tarde de este lunes 26 de octubre tomó por sorpresa a miles de guayaquileños, cuando alrededor de las 14:00 el cielo se oscureció por completo y dio paso a una lluvia torrencial. La precipitación cayeron con tal violencia que, en apenas una hora, acumuló 63 milímetros de agua, un volumen catalogado por la Organización Meteorológica Mundial como un evento de extrema intensidad. El colapso del sistema pluvial fue inmediato, extendiéndose a más de 60 puntos de la urbe al caer la noche y afectando gravemente tanto a sectores vulnerables habituales como a arterias principales que quedaron totalmente anegadas, entre ellas la vía a Daule, la vía a la Costa y la avenida del Bombero en Los Ceibos.
Las consecuencias de las inundaciones trastocaron de forma severa la movilidad, el sistema educativo y la jornada laboral de la ciudad. El agua ingresó a planteles escolares y dificultó el recorrido de los expresos, lo que llevó a la ministra de Educación, Gilda Alcívar, a adelantar la salida de la jornada vespertina y suspender las clases en la nocturna. De igual manera, el servicio de buses urbanos y la Metrovía sufrieron severas demoras, dejando a miles de trabajadores varados en portales y paradas improvisadas del centro, mientras las plataformas de transporte ejecutivo registraban tarifas desproporcionadas y trayectos que tomaron hasta tres horas para completarse.
El impacto de esta tormenta ha sido calificado por expertos oceanógrafos como un suceso completamente atípico para el mes de octubre y fuera de las proyecciones de los modelos meteorológicos vigentes. Especialistas locales advirtieron que la inestabilidad climática continuará sobre la ciudad durante las próximas horas, por lo que las autoridades recomiendan a la población extremar los recaudos ante la posibilidad de nuevas precipitaciones que compliquen aún más el drenaje de las calles inundadas.








