Un operativo de la Unase permitió el rescate de una joven de 27 años que permaneció secuestrada durante cinco días tras ser interceptada en el sector de la Garzota, al norte de Guayaquil. Entre los detenidos figuran tres adolescentes de 16 y 17 años, vinculados a la organización delictiva Los Fatales, quienes cumplían roles logísticos como la provisión de armamento y la custodia de la víctima. El caso ha conmocionado a la opinión pública por el nivel de sevicia empleado: los captores enviaron videos a los familiares mostrando torturas, incluyendo la mutilación de dedos y abusos, para presionar el pago de un rescate que inicialmente ascendía a 500.000 dólares.
Este suceso pone de manifiesto una tendencia alarmante en el país. Según datos del Consejo de la Judicatura, entre enero y febrero de 2026 se han iniciado 524 procesos judiciales contra menores de edad. Informes de inteligencia señalan que bandas como Los Lobos, Los Choneros y Los Tiguerones utilizan ofertas económicas y presión social para reclutar a adolescentes en delitos de alto impacto como sicariato, extorsión y secuestro. En este caso particular, las investigaciones determinaron que las órdenes eran emitidas desde Colombia por cabecillas identificados con los alias de Fénix, Gatito y El Cangrejero.








